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  • Gonzalo Visedo

Master Chef y los nazis

¿Qué tiene que ver Master Chef con esta apasionante obra gráfica dibujada y escrita por Teresa Valero llamada Contrapaso (publicada por Norma Editorial)? Parece una gilipollez, pero no se me ocurre mejor manera de empezar esta breve (me desorino conmigo mismo) reseña sobre el que me parece el mejor cómic nacional de los últimos años, quizás para que los no habituales a la narrativa gráfica, ni a leer, que pasan horas ingentes de televisión, o que van por la vida sin enterarse de lo que pasa o ha pasado, puedan relacionarlo. Y es que parece chorra, pero una de los jueces de tan celebrado programa es familiar de uno de los personajes de esta terrible historia, o está basado en uno de los personajes más sórdidos y siniestros de la historia reciente de este país: el psiquiatra franquista Antonio Vallejo-Nájera, un tipo con parafilias nazis que intentó demostrar a su amo y señor que, en eso de "ser rojo", era posible demostrar la relación entre marxismo e inferioridad mental. Vamos, que la lucha de clases es cosa de dementes.


¿Y esto que tiene que ver con Master Chef? Pues que la tal Samantha, es descendiente directa del mentado "Mengele español", además de otro familiar suyo con apodo o nombre (lo desconozco) parecido a una conocida pasta dentífrica, creo que habitual de las páginas rosa, ni puta idea, la verdad. Pero la pobre Samantha no tiene la culpa. Evidente, Vicente, pero dudo que la escuchen hablar del linaje familiar, o mencionarlo. Eso sí, los contactos y el futuro, siempre lo tienen asegurado los que fueron por el camino recto etcétera... Porque es así la vida en este país desde hace decenios, sin quitar los méritos de la susodicha, que no voy a ponerlos en duda, aunque por lo que leí presume de emprendedora, así que a temblar (perdonen, mi inferioridad mental me hace desconfiar de los empresarios de pro). Quizás lo mío es rencor y me lo tenga que estudiar algún psiquiatra, de hecho, ya lo hacen.


La novela gráfica de Teresa Valero debería ser de obligada revisión por destapar algo, que hasta hace pocos años, se ocultó: las barbaridades de los robos de niños de origen republicano (o que de mujeres de mala vida, que decían los prócer del Régimen nacional-católico) por parte de familias acomodadas, al mismo estilo de la salvaje dictadura argentina (¿quién copió a quién?), pero también el trato de las mujeres y su internamiento en psiquiátricos (¿No han leído Los renglones torcidos de Dios?) para meterlas en vereda y que se convirtieran en lo que tenía que ser: fieles esposas devotas al servicio del marido. Esto es lo que pasó. Que vale, que sí, que hubo gente que tuvo una vida normal, o no les pasó nada. Pero eso no significa que otros fueran reprimidos de manera salvaje. Esto a los amantes de la libertad actual, les toca mucho los entresijos, siempre dicen que son cosas del pasado, pero recordarlo y denunciarlo, es básico. Como se debe hacer con otras barbaridades, como la violencia totalitaria de ETA (que eso sí les hace sensibles) o del comunismo al mejor estilo Mao.


El género del cómic es puro Noir, pero más estilo al género criminal clásico español, que tan buenos ejemplos ha tenido tanto en cine como en literatura. Te atrapa, los personajes principales tienen sus claros oscuros, especialmente ese veterano reportero falangista, desencantado de casi todo. No me las voy a dar de especialista del dibujo, pero se nota el brutal trabajo de documentación de la autora para recrear el Madrid de los años 50, ya solo por disfrutar por las viñetas, merece la pena. A mí, el trazo de los personajes, me han recordado al estilo de un autor al que admiró mucho como es Zidrou (Los buenos veranos o la brutal Lydie). En definitiva, sean amantes del cómic o no, están perdiendo el tiempo en adquirirlo porque, además, la relación calidad-precio del libro, está más que compensado, y no se pierdan las notas finales de Teresa Valero, explicando cómo surgió la historia, el tiempo y esfuerzo que le llevó y sus inspiraciones. Magistral, es poco.



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